Hacer Parkour no implica seguir una filosofía de vida acorde al resto de traceurs del mundo. Es más, hacer Parkour no conlleva ser alguien especial ni estar en un escalón moral más alto que cualquier otro deportista que se tome en serio lo que hace. Y es algo que nos hemos acostumbrado a ver: textos, imágenes, vídeos, artículos, propaganda... Vendiendo que el Parkour te hace ver la vida de otra forma y que cualquiera que lo practique, independiente de su implicación, ya sigue una filosofía de vida basada en la autosuperación y decenas de valores más que podrías encontrar en cualquier disciplina a la que te dedicases en cuerpo y alma. Sin embargo, lo que cuenta es el espíritu del practicante y no la actividad que elija realizar. Ahora, intentaré explicaros de forma breve (invitándoos a reflexionar sobre ello vosotros mismos) por qué el Parkour parece desprender esa aura que, tanto desde fuera como desde dentro, se intuye y que, para algunas personas eleva un simple ejercicio a algo más.
Empecemos desde el principio. El Parkour siempre ha existido… Bueno, quizás. Lo que siempre ha existido es el movimiento entendido como la capacidad del hombre para moverse y usar las posibilidades que le da su cuerpo para solventar cualquier tipo de obstáculo físico. Así ha sido desde la prehistoria, con el fin de cazar, escapar o trepar árboles para conseguir alimento o desplazarse por terrenos accidentados hasta hoy, donde de niños aún conservamos ese instinto de jugar, correr, trepar, saltar, hacer equilibrio o explorar hasta dónde podemos llegar por nuestros propios medios. Sin embargo, el Parkour va más allá de ese instinto, el Parkour trata de preparar el cuerpo y la mente para moverse y trasladarse de un sitio a otro, el Parkour estudia y desarrolla técnicas y métodos de entrenamiento para hacer más eficaz el movimiento, para economizar el esfuerzo y desgastar lo menos posible el cuerpo. El Parkour eleva un juego de niños a una disciplina que requiere fuerza, técnica, velocidad, resistencia, concentración, visión espacial, valor y determinación entre otras muchas virtudes. Por lo tanto, podemos pensar que el Parkour no es sólo el fin (un salto o un recorrido), sino también el camino (la preparación para acometer ese salto o recorrido). Y todo ese camino, es un camino interior. A pesar de poder entrenar en grupos, con más traceurs o ya en academias, clases extraescolares o incluso poco a poco en las clases de educación física (recordad, actividad física = salud), el Parkour se reserva a si mismo un espacio en cada Traceur fuera de todos esos entornos, ya que la implicación de cada uno con la disciplina ha de escogerla él mismo. Aprender, entrenar, mejorar, avanzar, descansar… Aunque estemos rodeados de personas en un salto, ese salto lo acometeremos nosotros solos, porque nadie lo dibujará en nuestra mente, nadie nos preparará para superarlo, y nadie nos empujará para llegar. Ese trabajo pertenece y es responsabilidad únicamente del propio Traceur.
Y es el camino lo que va forjando y determinando el carácter de cada uno y le prepara para acometer sus objetivos. Y durante ese camino, se ha ido convirtiendo en algo muy importante viajar. Salir fuera de tu ciudad, de tu zona de confort, y buscar nuevas inspiraciones, nuevas personas con las que entrenar y de las que aprender para seguir creciendo uno mismo y su Parkour. Y buscando esa diversidad, esos conocimientos que le hacen crecer a uno como Traceur también encuentran acomodo en el carácter de la persona enriqueciéndola interiormente y creando así un vínculo que en cada viaje va creciendo y juntando hilos con más y más Traceurs creando así una comunidad llena de distintos puntos de vista, de opiniones, de colores y de formas creadas por cada uno y que se regalan a esas personas que se van conociendo en los viajes o en las visitas recibidas. Y así, con la idea de compartir lo que cada uno tiene, es como se crea la comunidad y se contagia el buen carácter y el espíritu que para muchos irradia hoy en día el Parkour.
Siendo esto así, os invito a todos los que os sintáis estancados en vuestro Parkour, o queráis dar un paso al frente en vuestra implicación con la disciplina, hacer crecer vuestro entrenamiento y a vosotros mismos como personas y seguir descubriendo y aprovechando lo que otros os pueden aportar y haceros participes en esa cadena de dar y recibir, a viajar. A pensar cada vez que entrenéis, a que investiguéis y descubráis cosas y personas nuevas para ir añadiendo a vuestra forma de entender el Parkour, a que enfoquéis vuestro entrenamiento a vuestras necesidades cada día y que esos días no dejen de contar y no dejéis de caminar.
Ser y durar.

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